No te vayas lejos a buscar
Casi siempre están a pocas calles. Un perro asustado se mete donde no lo vean; un gato rara vez pasa de doscientos metros de casa.
Mira debajo de los coches, en los setos, en los portales, detrás de los contenedores y en cualquier hueco donde quepa. Coger el coche y recorrer el pueblo suele ser tiempo perdido en esta primera hora.