Si se te pierde
Me gusta hablar de información y no de consejos.
Santi

Lo primero, tu veterinario
Lo primero ante la pérdida de tu gato o de tu perro es llamar a tu veterinario y denunciar la pérdida. Fue lo único de todo lo que me decía la gente que sí me sirvió, y de mucho.
Santi
Tu veterinario puede marcarlo como perdido en el registro de microchips. Así, si alguien lo lleva a que le lean el chip, sabrán que lo estás buscando.
Y la ley de bienestar animal pide comunicar la pérdida antes de 48 horas.
Después, en este orden
Ahora mismo
- No te vayas lejos a buscar
Casi siempre están a pocas calles. Mira debajo de los coches, en los portales y en cualquier hueco donde quepa.
- Si lo ves, no vayas hacia él
Agáchate de lado, háblale bajo y espera. Correr detrás de un animal asustado lo empuja más lejos.
- Deja su olor en la puerta
Su cama o una camiseta tuya sin lavar en la entrada. Si es un gato, también su arenero sin limpiar.
En la primera hora
- Díselo a quien está en la calle
A quien pasea perros a esa hora, al del bar, al cartero. Enséñales la foto y diles por dónde se fue.
- Publica su aviso
Sale en el mapa de tu zona y te da una dirección corta para que te avisen sin tu teléfono.
- Llama a las clínicas de al lado
Quien se encuentra un animal suele llevarlo al veterinario más cercano para que le lean el chip.
Hoy
- Comprueba el teléfono del chip
El chip solo sirve si el número apuntado es uno al que contestas.
- Avisa al centro de recogida
Si no sabes cuál es el de tu municipio, pregunta a la policía local: son quienes los llevan.
- Saca el cartel a la calle
En la puerta del súper, la farmacia, el parque donde lo sacabas y las paradas del autobús.
Lo que a Santi no le sirvió
- Perderte en las redes
«En las redes sociales me perdí, aquello no se lo recomiendo a nadie.»
- Pagar por difundirlo
«…y te llamaban o te hablaban por privado para cobrarte y darle difusión a tu mensaje y que la foto de tu mascota llegase a tropecientas mil personas en un día.»
- Tu teléfono en los carteles
«MI TELÉFONO Y EL DE MI PAREJA ESTABA EN LOS CIENTOS DE CARTELES QUE UBICAMOS POR TODAS LAS CIUDADES QUE PENSÁBAMOS QUE PODÍA ESTAR…»